Esta mañana en el metro iba una joven leyendo un libro que parecía muy interesante, al menos por su semblante de emoción lo parecía. Cuando al cabo de un rato, otro joven se acerca a la joven y le dice: “Perdona, ese libro también lo puedes encontrar en castellano, porque si el catalán no es tu lengua nativa te sentirás más cómoda”. A esto la joven le responde: “El catalán es mi lengua materna”, a lo que el muy osado joven le responde: “Estás segura? No quieras engañarme”. La joven, muy serena, le contesta: “Cuando entiendas que mi aspecto no me condiciona por leer en castellano o en catalán, Cataluña será plenamente libre”.

Esto me ha inspirado en reflexionar sobre lo que ayer se celebró mundialmente, el Día MUndial del Inmigrante. ¿Qué tenemos que celebrar los que migramos hace 26 años? ¿Cuando dejaremos de ser inmigrantes para las personas que nos miran? Pues a pesar de llevar toda la vida en mi estimada Barcelona, aún soy inmigrante, ¡y me encanta serlo!

Me encanta poder tener esa biculturalidad que me hace más rica y con más capacidad de empatía, y entender a las personas por su SIMPLE PRESENCIA.

El día de ayer se conmemoró el Día internacional de las personas migradas. Una fecha que nos recuerda que los movimientos migratorios forman parte intrínseca de la condición del ser humano. Un día en el que personalmente reflexiono sobre cuando dejaremos de ver a las personas por su color de piel y su condición religiosa, sobre cuando dejaremos de ser ciudadanos de segundo nivel para ser y sentirnos ciudadanos de pleno derecho.

Si bien el 50% forma parte de nuestra responsabilidad, el otro 50% debería estar en manos de la ciudad que acoge: una política laboral que dificulta el acceso laboral a las personas en igualtad de condiciones, es discriminación; unas elecciones en las cuales el voto de las personas inmigrantes no tiene validez es discriminación; llamar a los hijos de personas migradas «segunda generación» es discriminación.

Espero poder celebrar este 18 de diciembre desde la plena conciencia y recordando a aquellas personas que lucharon por la INTEGRACIÓN de todos/as, como Elsa Oblitas, de quien lamentamos su pérdida el pasado noviembre, una luchadora por la defensa de los derechos de los inmigrantes en Barcelona.

Acabo con un gran lema que mi mamá siempre me repitió: “Para saber a dónde vas debes saber de dónde vienes”.

Feliz 18D #diamigrant!

 

Ana Lucía Olivos Pairazamán

Técnica de Orientación y Inserción Laboral en el Programa Integral de Inserción laboral Itinerarios individualizados del Fondo Social Europeo