La migración y con ella, los movimientos migratorios, forman parte del proceso de la globalización. Es en este contexto global -y muy de acuerdo con Altamirano (2009)- que el migrante actúa como un recurso humano, social y cultural. Es un capital humano porque tiene condiciones individuales y familiares ventajosas. Es un capital social porque tiende a formar organizaciones sociales, económicas y políticas como medio de defensa de sus derechos sociales y políticos. Y por último, es un capital cultural porque son los embajadores de expresiones de identidad local regional y nacional de sus países de origen.

Que los teóricos apunten a que los inmigrantes somos una fuente y recurso para la ciudad y sociedad de acogida es positivo, pero cuando tenemos que hablar de una fuente real de integración, estas teorías quedan lejos de la realidad. Un ejemplo lo tenemos en un reciente vídeo que se ha hecho viral de una joven estudiante que quería hacer las prácticas en Gestión de la Administración en una empresa: en un primer momento la respuesta fue afirmativa, aunque pocas horas después la empresa decidió cambiar de opinión por el uso del velo por parte de la joven.

Este caso no es aislado, ya que recientemente una usuaria del SIF (Servicio de Inserción y Formación) de la Associación «in via» realizó un curso para dependienta de panadería y al terminarlo, tuvo los mismos inconvenientes para encontrar empresas que dijeran que sí a su aspecto con velo.

Como profesionales de la orientación laboral nos encontramos en muchas ocasiones con dificultades para conseguir una integración laboral que no sea en el sector de la limpieza o como cuidador/a de personas mayores. Queremos romper con los estereotipos de género, origen y etnia, y por ello hacemos un trabajo integral que también hace hincapié en las empresas.

Pero antes de seguir con esto, me gustaría explicar a qué nos dedicamos las personas que trabajamos en el programa del SIF porque la figura del orientador/a laboral es amplia. Los que nos dedicamos a este fantástico trabajo nos encargamos de diseñar y establecer unas hojas de ruta individualizados para visibilizar aquellas características formativas y laborales de cada persona, para luego poder adaptarlas al contexto social, político y cultural que la rodea. La inserción laboral es un proceso social y multidimensional, que también tiene que ver con la integración de la persona en destino. Y es que su adaptación económica presenta una pluralidad de resultados que a la vez muestran formas de incorporación laboral diferentes.

Basada en mi experiencia actual, es hora de empezar a revisar las políticas laborales, y con ellas también las políticas laborales para los jóvenes, que por un lado, tienden a pensar que el trabajo que realizan sus padres también lo han de acabar haciendo ellos; y por otro, que hacen que los jóvenes que deciden ir a la universidad sigan llevando la etiqueta de «segunda generación».

Si nosotros como educadores y entidades sensibilizadas y que nos dedicamos hace años al trabajo con personas de origen diverso, nos planteamos que las personas que llevan velo tengan que sacárselo, un tema que es en primer lugar personal y en segundo lugar religioso, ¿qué podemos esperar de las empresas externas? Es hora de que empecemos a plantearnos la nueva forma de racismo institucional que se está creando en torno a un colectivo que, como el resto, viene a formar parte de Cataluña como ciudadanos y ciudadanas.

Aunque se han creado políticas para gestionar la migración, deberíamos revisar las políticas laborales para que sean realmente justas para todos, y crear políticas sociales realmente interculturales, donde el capital cultural del que habla Altamirano sea realmente enriquecedor.

Seguiremos trabajando para hacer de Barcelona una verdadera ciudad inclusiva, que mire a las personas por su experiencia y por sus motivaciones personales para integrarse y no por su aspecto físico.

Ana Lucía Olivos Pairazamán

Técnica de Orientación y Inserción Laboral en el Programa Integral de Inserción laboral Itinerarios individualizados del Fondo Social Europeo