La Casa de la joven es el hogar donde coger de nuevo las riendas de sus vidas. Aquí llegan jóvenes y mujeres embarazadas, con o sin hijos, a partir de 16 años que han sufrido mucho y se encuentran en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social: víctimas de violencia machista, falta de vivienda, precariedad económica, inmigrantes sin recursos, etc. Todas ellas encuentran en esta casa de acogida personas que les devuelven la fuerza y las herramientas necesarias para salir de nuevo a la luz, con el apoyo necesario, con atención psico-educativa y alojamiento las 24 horas del día, los 365 días del año.

Es el caso de esta usuaria, valiente, que no se rinde, y que ahora, después de unos meses en la Casa de la Jove, sale con su hijo hacia una nueva vida, dando coraje y fuerza a otras mujeres que, como ella, han vivido o están sufriendo todavía situaciones muy difíciles, y a las cuales dedica esta carta:

Recuerdo el día en que entré por la misma puerta y subí la misma escalera que tú (16 de Febrero de 2016), con mi hijo, nerviosa y con los hombros encogidos de miedo, llena de inseguridad y súper negativa en lo relacionado a toda mi vida y a todo mi entorno.

Sin embargo hoy bajaré por la misma escalera y saldré por la misma puerta, con mis hombros sueltos, mi cabeza bien alta, segura de lo que quiero y de lo que no quiero en mi vida.
Preparada para dar lo mejor como madre a mi hijo, preparada para comerme el mundo…

Pienso en objetivos positivos, en ayudar a mujeres que entraron como yo y como tú, que vivieron lo que nosotras hemos vivido.

Tu vida no se termina. Empieza una hermosa etapa de construcción de tu vida, de ti misma… Sí, claro, habrá tragos amargos, momentos duros, pero necesarios para el reencuentro contigo misma.

Ahora es tu vida, eres tú quien llevas el mando y el control de tu vida, así que eres tú quien la diriges hacia dónde quieres ir.

¡Yo me siento tan orgullosa de mí y tan pero tan orgullosa de ti! Sí, de ti, porque estás aquí leyendo este mensaje, porque dijiste NO, porque elegiste querer una mejor vida para ti y tus hijos, porque reconociste que lo que estabas viviendo no era vida y dijiste ¡basta ya!

Felicidades, bienvenida. Has llegado al lugar donde te ayudarán a sanar tus heridas, te darán todo el apoyo que necesites, abrazos de verdad, te escucharán, te preguntarán como estás, te abrirán la ventana para que entre claridad en esos momentos en que pienses que solo hay oscuridad.

Claro, siempre y cuando tú pongas de tu parte, ellos harán todo lo que esté a su alcance, pero al final eres tú quien decides. Yo te espero en la lucha, en la lucha sobre todas las mujeres, en la lucha por millones de mujeres que no pueden dar el paso como nosotras, pero se puede.

A veces el camino equivocado nos lleva al camino adecuado. Hablo desde lo más profundo de mi corazón, con todo lo que he vivido estos meses, y con la intención de ayudar a todas las mujeres.

Agradezco a todo un maravilloso equipo que me enseñaron a ver que la realidad es otra. Eternamente agradecida de esas mujeres maravillosas que nos ayudan en todo este camino hacia la libertad.

Tú puedes. Suerte en ello, y no mires atrás; al menos que sea para darte cuenta de lo tan fuerte que eres y seguir adelante. No importa qué edad tengas, ni de dónde vengas, lo que importa es que todas estamos aquí por la misma razón, y que todas juntas podemos luchar por nuestros derechos, merecemos una mejor vida y tenemos todo el derecho de una mejor vida. Yo creo en el cambio ¿y tú?

Futura revolucionaria de los derechos de la mujer.