El proyecto Claudel de arteterapia se consolida gracias a la colaboración con FYOB

“Hacía años que no podía acabar nada”, comentaba una de las mujeres que ha participado durante el 2023 en el proyecto Claudel de la Associació in via, la iniciativa de arteterapia que lleva más de nueve años llevando a cabo la entidad con mujeres supervivientes de violencias machistas acogidas en sus recursos residenciales. Ahora, sin embargo, mira embobada el resultado de su creación: un kimono blanco bordado con telas de colores y formas que ella misma ha escogido y cosido.

Un kimono que, como bien dice Laura Pradas, fundadora de la marca de ropa feminista y con valor social FYOB, «representa un pozo de emociones, sentimientos y vivencias». Para ella, dar estas piezas que no había conseguido vender a la Associació in via y ver cómo se les daba una segunda vida ha sido un proceso muy reconfortante y satisfactorio, ya que “han servido de mucho más de lo que podrían haber servido sólo vendiéndolos».

Gracias a la colaboración entre la diseñadora y la entidad, desde la Associació in via se replanteó el proyecto Claudel: “Antes se hacían talleres con una temática artística y una terapéutica concretas”, explica Beatriz López, psicóloga y conductora del proyecto. Así, por ejemplo, una semana trabajaban la autoestima a través de la pintura, y la semana siguiente se centraban en el autoconcepto a través del autorretrato y la escultura. Sin embargo, esto provocaba que las mujeres vinieran de forma puntual y más irregular a las sesiones semanales.

“Conocer a Laura supuso un punto de inflexión, ya que pasamos a proyectar un taller durante un año en torno al textil, dando mucha más continuidad al proyecto Claudel”, asevera López. Además, era una propuesta muy concreta: con los kimonos que Laura les dio, cada mujer podía hacer su propia creación. En poco tiempo, de las 12 mujeres que había apuntadas al inicio pasaron a ser 50, una cifra que nunca antes se había alcanzado. “Y no sólo por el número de mujeres, sino por su implicación; estaban muy motivadas a venir, tanto por la continuidad como por el objetivo de terminar su propio proyecto, que las impulsaba a seguir viniendo cada semana para intentar terminar su pieza”, asegura la psicóloga.

El hecho de poder acabar la pieza también ha logrado aumentar la autoestima de las participantes del proyecto, ya que muchas parten de cierta indefensión aprendida, de haber intentado hacer cosas y que éstas no lleguen a buen puerto –sea en el marco de la relación de pareja, sea la familia o el trabajo–, lo que les lleva a instaurarse en un marco mental de “haga lo que haga en la vida, no me funcionará”. Así, empezar y terminar su propio kimono les ha devuelto la capacidad que hay en cada una de creatividad, de hacer y de belleza.

También el hecho de que el material con el que trabajaban fuera el textil, en lugar de la pintura u otros materiales creativos con los que quizás no se sienten tan seguras, éste es un material ya conocido para todas. “A través de sus abuelas, madres, todas ellas sabían coser, aunque fuera un poco, ¡y algunas incluso más que yo!”, afirma Pradas. Esto, al mismo tiempo, permitió establecer una relación muy horizontal entre todas ellas, de igual a igual: no eran Laura la diseñadora, Bea la psicóloga y las mujeres las usuarias. Eran todas mujeres que estaban cosiendo, creando, ayudándose y empoderándose entre sí.

Aunque a lo largo de las sesiones no se formó un grupo como tal, porque cada mujer está en su proceso de recuperación y, por tanto, cada una entra y sale de la Associació in via en momentos diferentes, sí hubo cierta estabilidad con algunas mujeres y se creó un espacio de bienestar, seguridad y sororidad en el que no sólo se ayudaban entre ellas con el textil, sino también con sus propios procesos, sirviendo como punto de partida en su recuperación psicoemocional después de la violencia sufrida. Compartían y charlaban de aspectos como la maternidad, temas judiciales, el tiempo de recuperación… Así, las que llevaban más tiempo en la casa daban esperanzas y apoyo a las que acababan de entrar y empezar su proceso de recuperación. Que, a la vez, se veía reflejado en los kimonos: las que ya estaban a punto de salir los tenían más acabados, mientras que las que acababan de entrar todavía tenían la tela en blanco.

Exposición ‘Transformando historias a través de hilo y aguja’

A finales de año, y en el marco de la celebración del 70 aniversario de la Associació in via, se planteó la idea de hacer una exposición con todos los kimonos que las mujeres habían elaborado a lo largo del año. «El proyecto en sí tiene una parte de visibilizar la violencia machista, de hacer campaña de sensibilización, y qué mejor que hacerlo con una exposición», dice López.

Al inicio la idea se recibió con una mezcla de miedo y deseo: miedo porque pensaban que sus piezas no eran lo suficientemente buenas para ser expuestas, pero también deseo porque habían invertido mucho esfuerzo y, si eran sinceras con ellas mismas, sí podían ver cierta belleza.

Para poder realizar la exposición, desde la Associació in via contactaron con las mujeres que ya se habían ido de la casa para que les dejaran los kimonos e invitarlas a la exposición, lo que recibieron con los brazos abiertos. La inauguración se realizó en el Casal del Barri de Poblenou y, cuando llegaron, algunas de las mujeres no podían reconocer sus propias creaciones: no se creían que ellas hubieran podido crear tanta belleza. Los kimonos estaban expuestos en maniquíes, con buena iluminación, acompañados de unos carteles explicativos del proyecto que permitían realizar un recorrido por el proceso que habían hecho cada una de las mujeres. Después, la exposición se montó en la casa para que todas las mujeres pudieran asistir en privado.

Ahora, después de un breve parón para repensar nuevas técnicas y temáticas, desde la Associació in via tienen claro que quieren seguir apostando por el textil. Por el momento, después de meses de peticiones de las mujeres, han logrado una máquina de coser. «Colaborar con marcas y empresas como FYOB nos aporta mucho valor», afirma López. Más allá de la donación de kimonos y de la implicación que ella misma ha tenido este año en el proyecto, Pradas asegura que, para ella, es muy importante que cuando compras una prenda de FYOB vayas más allá de la moda y dejes una huella . Por eso, una parte de los beneficios que generan sus ventas van destinadas al proyecto Claudel. «Y eso sí que seguirá a largo plazo», puntualiza.

Tendréis la oportunidad de poder volver a disfrutar de la exposición en el Casal de Barrio de Selva de Mar, con motivo del 8M. La inauguración será el próximo 4 de marzo a las 18:30h.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *