Cuando una mujer vive una situación de malos tratos, mayoritariamente siente que no es válida como mujer, como persona, como madre. La violencia sufrida provoca en estas mujeres un sentimiento de anulación que causa una baja autoestima a múltiples niveles. Su realización como personas, el propio autocuidado, el hecho de dedicar tiempo a una misma desaparecen, hasta el punto de que en muchas ocasiones se olvidan de quiénes son en esencia, olvidan que les gusta, qué quieren hacer en y con su vida.

Por lo tanto, que una mujer pueda sentirse satisfecha consigo misma, que pueda sentir que tiene el derecho de cuidarse y de que la cuiden, de gustarse, de dedicarse tiempo y de no sentir que por ello está haciendo algo malo, es importante. Volver a quererse a una misma es un elemento más dentro de un proceso de recuperación emocional que cualquier superviviente de violencia machista debe encarar para poder asumir una re-apropiación de su vida y una autonomía plena.

La pasada semana, una de las mujeres residentes en la Casa de la Jove recibió la sorpresa de poder disfrutar de una sesión de belleza por parte de las profesionales de Depiline Sant Gervasi. La mujer se mostró muy agradecida por la sorpresa y por el trato recibido por parte de Made y Lorena, las dos trabajadoras que la atendieron.

Ella misma explica en el siguiente escrito como vivió en primera persona esta experiencia:

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Me piden que escriba unas líneas respecto a lo que sentí el día que «ciertas personas» decidieron hacerme un regalo. Los únicos datos de que yo disponía eran una dirección y una hora concreta.

Mi regalo era una sesión de belleza (tinte, corte y manicura). Quizá a alguien esto le parecerá algo ridículo, pero a mí me da igual.

Yo sé lo que sentí, y así lo transmití a las personas de las que me importa su opinión. Asimismo, fui consciente de la situación en que me encontraba anímicamente, y entendí todas aquellas conversaciones que anteriormente había mantenido sobre el hecho de ser mujer y madre y de sentirme como tal.

Gracias!

… »

 

 

Queremos compartir nuestro agradecimiento a la gente de Depiline Sant Gervasi por colaborar una vez más con la Casa de la Jove y poder ofrecer un espacio de cuidado a una de las mujeres residentes en la casa de acogida.