Roufaida, Intissiar, Dhifi y Mohamed van cada miércoles por la mañana a comprar al mercado y después se ponen a cocinar difrentes platos de cocina mediterránea. Lo hacen en el marco del taller de cocina que impulsa el Servicio de Inserción y Formación de la Asociación invia para mejorar la empleabilidad y favorecer la inserción de personas con dificultades para encontrar trabajo.

El curso, que se imparte cuatro veces al año, lo forman actualmente 15 alumnos, mayoritariamente inmigrantes que han venido de países del norte de África o del sur de América. Son hombres y mujeres que ya sabían cocinar en sus respectivos países, pero que, a lo largo de 40 horas, aprenderán a adaptarse a la cocina de aquí y a los hábitos alimentarios catalanes. El objetivo, acabar encontrando trabajo como ayudantes de cocina en diferentes establecimientos de restauración o como cuidadores o cuidadoras de personas mayores en el hogar, con el plus de saber cocinar.

Conxita conduce este curso desde hace 22 años, y explica que los contenidos combinan sesiones teóricas (donde aprenderán nociones básicas de nutrición y se sacarán el carné de manipulador de alimentos) con una parte eminentemente práctica, que implica salir a hacer la compra cada martes al mercado de Poblenou y cocinar varios platos. «Aquí la cocina es diferente a la de sus países, se demanda una cocina más rápida, sana, y en el curso también tenemos muy en cuenta los temas de higiene y de manipulación», explica. «Un aspecto muy importante es saber cuál es la comida más adecuada para cada colectivo y cómo hacer una comida equilibrada», concluye.

Roufaida y Intissiar tienen claro que el curso les servirá para mejorar sus posibilidades de encontrar trabajo. «Necesitamos experiencia para llenar nuestro curriculum y los cursos como este u otros que organiza la Asociación invia nos irán muy bien», dice Intissiar, un hecho en el que coincide Dhifi: «Quiero adquirir experiencia en el campo del turismo para poder encontrar un trabajo», asegura. Todos ellos afirman que el curso les gusta porque creen que les será muy útil de cara a favorecer su empleabilidad pero también destacan el buen ambiente que se respira y que genera la formadora: «Lo hace muy divertido», ríen. Conxita lo explica: «Procuramos que después del curso todos continúen vinculados. Para ellos es un espacio muy agradable donde pueden hacer amistades o acabar teniendo una relación más cercana con alguien». Ya se sabe que con una atmósfera agradable, los contenidos se aprenden más fácilmente.

Mucha suerte a todos los alumnos del curso de cara a su futuro laboral!