Hace pocas semanas, JInet ha comenzado a trabajar en la Asociación invia, en su primer trabajo estable desde que hace 3 años aterrizó en Cataluña procedente de Colombia.

Llegó a Barcelona junto con su primera hija cuando tenía 29 años, con el objetivo de reagruparse con su madre, que trabajaba como enfermera desde hacía años, y encontrar un trabajo relacionado con lo que había estudiado, trabajo social.

Los primeros tiempos fueron duros. «Todo parecía que iba a ser muy bonito. Yo empezaría a trabajar de lo que he estudiado y posteriormente llevaríamos a Barcelona al padre de mi hija «, explica ahora. Pero en aquellos momentos Jinet no tenía ni idea de todos los obstáculos con los que se puede encontrar una persona que pone en marcha un proceso de inmigración. Los problemas burocráticos y los engaños se sucedieron: un abogado que «parecía muy simpático» le prometió gestionarle la documentación necesaria para poder empadronarse y obtener el permiso de residencia a cambio de 700€. Pero la documentación no llegó, la solicitud se le denegó y sólo después de haber realizado el pago y de meses de espera averiguaron que el reagrupamiento familiar sólo se puede realizar con menores de 21 años y sólo con personas de las que tengas la patria potestad, unas condiciones que, por tanto, las excluían tanto a ella como a su hija. El abogado le pidió a Jinet más dinero para presentar un recurso, pero ella se negó: «No te daremos más dinero hasta que no salga aprobada la resolución», le aseguró. El día de la presentación del recurso, el abogado no acudió a la cita: él tenía toda la documentación y por tanto, Jinet y su madre no podían hacer el recurso por su cuenta. Fueron a buscarlo a su despacho pero no estaba y finalmente, después de una agria discusión con su secretaria, pudieron conseguir la documentación. «Ese día fue el más difícil de todos los que he estado en Barcelona, ​​porque todas mis ilusiones y felicidad desaparecieron. Todos sentimos mucha rabia e impotencia.»

Jinet decidió no rendirse e intentó encontrar una solución por su cuenta. Buscó entidades que pudieran ayudarla y topó casi por casualidad con la Asociación invia. Pidió cita y se entrevistó con una de las especialistas de nuestro Servicio de Inserción y Formación (SIF), que se centra en facilitar la incorporación de personas de colectivos vulnerables y paradas de larga duración en el mercado laboral mediante la construcción de un itinerario de trabajo personalizado. Allí le recomendamos que estudiara catalán y mejorara su capacitación tecnológica y la inscribimos en la bolsa de trabajo de la entidad. Poco después, consiguió un trabajo y comenzó a trabajar en el sector de la limpieza. «Sentía alegría porque por fin había encontrado trabajo y ganaría dinero, pero a la vez tenía un poco de inseguridad, ya que nunca había limpiado una casa que no fuera la mía. Pero poco a poco fui acostumbrando a ello.»

Fue encadenando algunos trabajos de corta duración mientras, al mismo tiempo, se iba formando, estudiando catalán y sacándose el título de monitora de ocio. En medio, consiguió que el padre de su hija pudiera venir a vivir también a Barcelona.

Su constancia estaba obteniendo sus frutos y finalmente, cuando hacía tres años que estaba en Barcelona, ​​recibió la llamada que le cambiaría la vida: desde la Asociación invia le propusimos participar en un programa de inserción laboral para personas en situación vulnerable y que llevaran más de 3 años empadronadas en Cataluña. Desde principios de marzo trabaja en la misma asociación, realizando tareas administrativas. «Era la oportunidad que estaba esperando todo este tiempo. Estoy muy contenta: aprenderé mucho y será inolvidable a nivel laboral y personal.»

Si quieres saber más sobre los programas de inserción de la Asociación invia: