El número de menores de edad extranjeros no acompañados que llegan a Cataluña ha crecido exponencialmente en los últimos 3 años y se prevé que al finalizar el año la cifra supere los 3.000. Son personas que tienen unas necesidades diferentes a las de los niños y adolescentes que acoge habitualmente la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA): son adolescentes que han hecho un proceso migratorio muy parecido al de un adulto, pero no dejan de ser menores de edad.

La situación con la que se encuentran al llegar a Cataluña es complicada: primero deben aprender las lenguas del país, conocer el entorno y la sociedad que los acoge, así como regularizar su situación administrativa.

Conseguir un trabajo puede mejorar su integración sociolaboral, pero en la mayoría de los casos, para estos jóvenes acceder al mercado laboral es una tarea inmensamente complicada: primero, porque la mayoría no disponen del permiso de trabajo, pero en segundo lugar, muchos de ellos tampoco poseen las herramientas necesarias para afrontar con éxito el proceso de búsqueda de trabajo: en algunos casos, por el desconocimiento de la complejidad y exigencias del mercado laboral actual en Cataluña; en otros, por el bajo nivel formativo o por la falta de competencias y de autonomía a la hora de realizar la búsqueda. Algunos de ellos también presentan baja autoestima, falta de habilidades comunicativas y sociales y expectativas laborales no realistas.

Para abordar este problema, ante todo es necesario concienciar al Estado de que hay que acelerar los procesos para que estos adolescentes puedan obtener el permiso de trabajo mucho más rápidamente que ahora: si estos jóvenes no pueden trabajar no es posible que se puedan emanciparse, teniendo en cuenta que están en Cataluña solos, sin familia ni ningún referente adulto, a parte de sus educadores, y así podemos evitar que puedan encontrarse en procesos de marginación, aislamiento y exclusión social.

En un segundo estadio, cuando estas personas se encuentran finalmente en situación de poder acceder al mercado laboral, hay que formarlos y acompañarlos en el proceso para adquirir herramientas y competencias que les permitirán obtener un trabajo. En la Asociación invia somos expertas en orientación e inserción laboral de colectivos en diferentes situaciones de vulnerabilidad, y es por eso que estamos estudiando poner en marcha un programa individualizado de formación prelaboral para estos jóvenes extranjeros no acompañados, que tendría como objetivos principales dotarlos de competencias transversales y darles a conocer la sociedad que los acoge y la lengua de nuestro país, a fin de facilitarles el desarrollo de un proyecto de vida tanto laboral como personal.

 

Marta Ribera
Responsable del Servicio de Inserción y Formación de la Asociación invia